DOCUMENTO HISTÓRICO DE LA CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS DEL APOSTOLADO CATÓLICO-PALOTINAS EN ARGENTINA

En cada época, Dios enriquece a hombres y mujeres con los carismas del Espíritu Santo para la  continuación de la misión salvífica de Cristo en bien de los hombres y para la edificación de la Iglesia. En 1893 la Congregación del Apostolado Católico – Hermanas Palotinas- fundada en Roma, Italia,  por San Vicente Pallotti, IMPULSADAS POR EL GRAN ARDOR APOSTOLICO, Y CON UN  CORAZON LLENO DE ESPERANZAS TRASPASAN LAS FRONTERAS EUROPEAS PARA  SEMBRAR LAS SEMILLA DEL VERBO EN BRASIL. 

La superiora general de la Congregación de las Hermanas del Apostolado Católico – Hermanas  Palotinas-, Madre Eugenia Rausse, deseaba que la misión brasileña se extendiera a otros países de América  del Sur a fin de que la obra de San Vicente Pallotti fuera conocida, amada y propagada lo más rápido posible  para incrementar el Reino de Dios en todo el mundo. 

En el año 1942 el Superior de los Padres Palotinos en la Argentina, Padre Guillermo Monikes, solicitó a la  Madre Romana Ambrosetti, Delegada Regional en Brasil que enviar a hermanas para asumir la dirección de  una cada donada por el señor Manuel Luis Severi.  

El objetivo de la misión seria fundar una obra asistencial especialmente para educación de niñas carenciadas  o huérfanas, localizadas en Turdera, Argentina, en la Parroquia de los Padres Palotinos. Optima oportunidad  para trabajar juntos, Padres y Hermanas, a fin de reavivar la fe y reencender la caridad, ser y suscitar  apóstoles en medio del pueblo de Dios, principalmente entre los más necesitados. 

La Madre Romana Ambrosetti acepta la propuesta y notifica a la Superiora General, Madre Eugenia  Kausse, manifestándole la oportunidad que se presenta para concretizar el deseo ya expresado por ella de  que la obra de San Vicente se extendiera en los países de América del Sur. 

El medio de comunicación difícil debido a la segunda Guerra Mundial, por eso la respuesta se hizo  esperar. 

El Padre General de los Padres Palotinos, Padre Carlos Hofmann en visita a las casas de la Provincia  brasileña, trajo la respuesta de la Madre General: debía comunicarse personalmente con la Madre Romana  Ambrosetti, Superiora Regional de la misión de Brasil acerca de la misión en Argentina que hacía mucho  tiempo había sido solicitada. 

Con la bendición de la Madre General el día 15 de abril de 1942, la Madre Romana Ambrosetti con  la Madre luisa Samela parten de Brasil para visitar y evaluar las condiciones a fin de comenzar el trabajo en  Turdera. Durante su estadía, conversaron con el padre Guillermo Monikes y con el Obispo de la Plata  Monseñor Juan Chimento ambos se comprometieron a ayudarlas. 

Gustaron del lugar y de la obra y encontraron apoyo en la joven Ana Bongiovanni que se  comprometió a ayudar a las hermanas en la obra, luego que la comunidad religiosa palotina la hubiera  asumido. 

El 17 de diciembre de 1942 llegan a esta hospitalaria tierra argentina las primeras hermanas: Madre  Luisa Samela, Hermana Inés Dal Ben y hermana Natalina Rossatto. 

Las hermanas movidas por el espíritu apostólico e inspirado en los ideales de San Vicente Pallotti,  asumen con entusiasmo, cariño y dedicación la tarea apostólica y asistencial de las niñas. La tarea en el asilo san José que así se llamaba, era ardua y difícil, niñas necesitadas, algunas con  situaciones socialmente difíciles debido a la falta de cariño, de afecto y de amor de sus padres que las  internaban por la necesidad de salir a trabajar, otras de padres separados. Todo esto creaba un ambiente  complejo y desafiador. 

La obra de Dios, nace, crece, florece, fructifica y lanza sus ramas. El asilo San José toma el nombre  de “Ana Braschi de Severi” en homenaje a la esposa del donante señor Manuel Luis Severi.

Se inicia la actividad con mucha dificultad. No se puede describir el sufrimiento moral de las  hermanas a quienes les faltaba lo más necesario. La primera casa en Argentina reflejaba la pobreza de la  Casa de Nazaret. 

La casa donada era pequeña pero, con toda la comodidad de una casa de familia, permitía tener pocas  niñas, apenas unas quince internas. 

Además las hermanas no podían aceptar alumnas externas porque en el lugar ya existía el colegio  “Santa Inés”, de las Hermanas de la Anunciata. 

La segunda Guerra de 1945 fue un factor importante para dejar a las hermanas en completo abandono  porque la comunicación con Roma estaba interrumpida y no se podía solicita a la Casa General ayuda aluna  para mejorar la situación en que se encontraban, pero no se desanimaron. 

Animadas por el espíritu del Fundador y confiando en la Divina providencia iniciaron las actividades  continuando la obra a pesar de la gran pobreza. 

Las niñas alrededor de 12 a 15 años, eran pobres, pagaban una cuota de cuarenta pesos mensuales (de  la época), aunque muchas, a veces, se retiraban sin pagar la mensualidad, y otras tantas estaban becadas. No se podían iniciar otras actividades porque faltaban hermanas y las que estaban tenían la dificultad  del idioma. 

El testimonio de las hermanas atrajo a la joven Ana Bongiovanni que se brindó con dinamismo y  espíritu evangélico a la formación de las internas. 

Esta joven más tarde fue religiosa palotina y tomo el nombre de Hermana Stella Bongiovanni. Los Padres Palotinos para ayudar a las hermanas ofrecieron el lavado de la ropa de los alumnos del  Colegio San Ambrosio y de la Iglesia pero esto era una insignificancia, no resolvía el problema. De vez en  cuando, personas generosas ofrecían al asilo, una ofrenda pero esta no era una garantía porque era inestable. En el año 1944 vinieron otras dos hermanas para fortalecer a las obreras en la viña del Señor:  Hermana Josefina Gelatti y Hermana Noemí Pasetto. 

Pronto las pequeñas captaron la simpatía de estas dos hermanas, dialogaban con ellas enseñándoles el  castellano. A su vez, las pequeñas aprendían los buenos modales y su vínculo era amable y cariñoso. En  1945 llegaron otras dos hermanas. Hermana Flavia Scolari y Hermana Eduviges Battistella. 

Las Hermanas atendían las necesidades y servicios de la casa y acompañaban a las niñas en su  aprendizaje que era lento y dificultoso por la situación social y cultura de la que provenían. Para mantener a las niñas, una de las hermanas salía por el barrio de Turdera solicitando  contribuciones, adhesiones para el sustento de la internas del asilo; para ese trabajo no había sol, frio, lluvia,  ni barro, pues las únicas calles asfaltadas eran San José y San Lorenzo. Este trabajo se realizó por muchos  años y los vecinos de Turdera siempre se mostraron comprensivos y generosos. 

Contábamos también con la colaboración material de bienhechores de otras localidades que hacían  aportes mensuales. 

Un día, San José se presenta de modo particular en nuestra ayuda. La Madre Luisa se relaciona con  una familia italiana muy generosa y caritativa, Antonio e Inés Bossone. Viendo el espíritu y el trabajo que  las hermanas realizaban en bien de las niñas, la señora Inés se compromete con mucho sacrificio a donar  cada quince días los ahorros que hacía en sus gastos a favor de la alimentación de las niñas. Ese gesto  bondadoso y desinteresado de la señora Inés trajo gran alivio para todas, no solo ayuda material sino  también apoyo espiritual que alentaba a continuar con la obra. 

En el año 1946 el señor Bossone dona a la Congregación los terrenos contiguos a la casa de las Hermanas  con la esperanza de que un día se construyera un colegio y así nació la idea que, con mucho sacrificio se fue  concretizando. 

En 1952 se obtuvo del Banco Hipotecario un préstamo de quinientos mil pesos (valor de la época) a  pagar en un plazo de 20 años.

El 20 de septiembre de 1953 se dio inicio a las obras con la bendición de la piedra fundamental por  el Superior Regional de los padres Palotinos, Padre Miguel Thies SAC, estando presente la Madre Felicita  Sapagnoli, Superiora Regional en Brasil , que vino con gran satisfacción invitada para presidir el solemne  acto. 

Fue un momento de mucha alegría, entusiasmo y esperanza por parte de los niños que veían que su  casa, su colegio, comenzaba a surgir. 

El 1 de marzo de 1954 con la apertura de la escuela primaria oficial, se convierte el asilo “Ana  Braschi de Severi” en el Instituto Apostolado Católico. Las niñas ya contaban con una formación propia. 

La alegría, entusiasmo, gritos y cantos alegraban el patio. Desde entonces la escuela fue creciendo cada vez  más. 

En esa primavera, el patio se vistió de fiesta, floreció el duraznero, la vida despertaba, todo era  movimiento y plenitud. 

El 11 de octubre de 1954 el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires aprobó la  apertura del colegio, su directora y única docente de 1° a 3° grado era la Hermana Horiza Battistella.  (Hna. Eduviges) 

La escuela ya estaba en marcha pero no tardaron en surgir dificultades. Los medios económicos con  los que contábamos no eran suficientes para hacer frente a todos los gastos materiales. Además estaba la  hipoteca del banco y todo esto era una preocupación constante

A la situación económica se juntó la situación política poco favorable a la Iglesia y a cualquier obra  católica. Las empresas comenzaron a no tener confianza en las hermanas para facilitarles material de  construcción para proseguir la obra. Las hermanas deseaban terminar, en parte para mejorar el  funcionamiento del colegio ya que lo demás se continuaría más adelante. 

Las hermanas, sintiéndose sin apoyo moral y material, pusieron la obra en manos de la Divina  Providencia y esta oyó nuestra súplica y vino en nuestra ayuda. 

La Madre General conociendo la difícil situación económica por la que pasaba la obra, vino en  nuestro auxilio con el suficiente aporte para superar la crisis. ¡Gracias a Dios! que no abandona a sus hijos  que confían en El.  

Resuelto el problema económico, las hermanas se abocaron a la organización del Colegio. Gracias al  espíritu de sacrificio y abnegación, la obra apostólica Argentina comenzó a surgir. 

En marzo de 1962 se abre la sección secundaria. Asume como rectora de este sector la Hermana  Marcela Leonardelli, permaneciendo hasta 1970, cuando la congregación la destina a Brasil como Consejera  Provincial. 

En 1966 egresan las primeras maestras; continúa esta modalidad hasta 1969. En 1970 egresan con el  título de Bachiller con Orientación Pedagógica. La nueva rectora es la Hna. Eduviges que ejerció esta cargo  hasta 1985. A partir de 1971 se implementó el Bachillerato común. Desde 1986 a 1992 la rectoría estuvo a  cargo de la Hna. Inés Basso (Marivone). A partir de entonces este servicio fue confiado a los laicos. Junto  a la escuela primaria siempre funcionó el Jardín de Infantes al que concurrían los alumnos del barrio. El  mismo fue aprobado oficialmente en el año 1970 y, por su crecimiento, se desprendió de la escuela primaria  el 23 de noviembre de 1983 y paso a funcionar con dirección y edificio propio. 

La escuela daba también lecciones de Piano, Dactilografía, Corte y Confección, trabajos Manuales,  Bordado y Pintura. 

Las actividades de las hermanas se extendieron a la Parroquia Conversión de San Pablo, Turdera; se  hicieron cargo de la Catequesis de Primaria Comunión, Confirmación y trabajaron además con la juventud y  visita a las familias.

La escuela siempre mantuvo el espíritu apostólico que San Vicente Pallotti despertó en todo  bautizado, el de ser y suscitar apóstoles. Pallotti estaba convencido que todos son llamados a anunciar la  Palabra de Dios. La escuela es un centro de evangelización porque todos son llamados: alumnos, padres,  docentes y todo el personal que en ella trabaja. Según su estado y condición les fue anunciado el mensaje de  salvación por la catequesis, a los alumnos: jornada de esposos; reuniones de padres y reuniones de estudio  para docentes; actividades culturales y religiosas convocando a todos. 

De esta casa madre en este suelo argentino, las hermanas extendieron su misión hacia otros lugares: Septiembre, 1950 “Hospital municipal Dr. Emilio Ferreyra” – de Necochea”- 

Era el año santo. Las hermanas, Madre Luisa Samella, hermana Flavia Scolari y la hermana Nardi recibieron  del Padre Luis Reim, la desafiadora misión de dirigir el Hospital.  

La superiora Regional, Madre Felicita Spagnoli, acepto esta invitación como un apelo de Dios para  “reavivar la fe y reencender” la caridad en los corazones de las personas que necesitaban mucho más  quizás que otras de una palabra de consuelo, de esperanza, de coraje para superar el desesperanza, como  consecuencia de la enfermedad, y descubrir el sentido del sufrimiento.  

Después de 11 años de servicio, las hermanas dejan esta obra para asumir otra misión social – apostólica.  

Hogar de ancianos “San Roque” 

El hogar estaba localizado en la ciudad Banfield, perteneciente a la Diócesis de Lomas de Zamora. El  objetivo era asumir la dirección de dicho hogar y dar asistencia espiritual y humana a los ancianos. Al dejar  el hogar, en 1955, dos ancianas quisieron quedarse con las hermanas. Fue así que las hermanas las  albergaron en un chalet contiguo al colegio de Turdera y estuvieron toda su vida bajo el cuidado de las  mismas. 

Comunidad de “Pastoral y Formación Reina de los Apósteles” – Luis Guillon. 

 

Origen de la Fundación

Un grupo de oración de alumnas del IAC guiadas por la Hna. Lourdes Gelati, piden una actividad  apostólica concreto. En un retiro con el padre Francisco Marcoaldi, sacerdotes Hijo de Ma. Inmaculada, se  habla de la inquietud y él invita a trabajar en la Capilla Ntra. Sra. Del Valle, recién iniciada. 

Acompañadas por la hermana del Instituto, las alumnas se dirigían todos los fines de semana para la  Capilla Nuestra Señora del Valle de Luis Guillon. Más tarde se unen a esta misión algunos novicios  palotinos. 

De 1976 a 1980 se asume la catequesis y la coordinación de la misma desde la comunidad de  Turdera.  

Viendo la importancia de esta pastoral, el sacerdote solicita la presencia permanente de la hermanas  en el barrio para toda la pastoral. 

Con este fin se compra un terreno ubicado en la calle Prof. Marxer esquina Nueva Escocia con  ayuda de Adveniat y el IAC de Turdera. El fin de la Obra era Pastoral y Casa de Formación. El 12 de septiembre de 1980, fiesta del dulce nombre de María, tres hermanas van a vivir a la nueva  casa: Hna. Marcela Leonardelli, Benildes Weber y Marivone Basso.  

El 14 de noviembre, Monseñor Desiderio Collino bendice la casa, el altar e introdujo el Santísimo en la  Capilla. Más tarde con la ayuda de Adveniat y de la comunidad de Turdera, se construye un salón contiguo a  la casa de las hermanas para realizar en los fines de semana encuentros, retiros, catequesis, reuniones con las 

familias, formación de agentes de pastoral, especialmente para los alumnos del IAC, donde se realizar  jornadas, encuentros, campamentos etc… 

En 1991, la hermana Lourdes crea un Proyecto – Itinerario catequístico permanente y Opción  Preferencial por los pobres llamado: ESCUELA DE FORMACION CATEQUISTICA PARROQUIAL,  MARIA REINA DE LOS APOSTOLES, bajo el Lema: “DESDE LA VIDA PARA LA VIDA”. 

Desde entonces, muchas parroquias de la Diócesis de L. de Zamora desarrollan, en sus comunidades  esta actividad, que favorece el crecimiento de los discípulos misioneros de Jesucristo 

Como hermanas, nos sentimos desafiadas e interpeladas por el Espíritu que nos impulsa a continuar abiertas  a escuchar su voz en los signos de los tiempo y   responder desde nuestra pobreza a la misión   evangelizadora según nuestro Carisma palotino. 

El espíritu misionero, propio de nuestro carisma, nos impulsó a salir de Buenos Aires. A través del sacerdote, Padre Armando Yacuzzi, llegamos a la Provincia de Santa Fe, en un pequeño pueblito forestal, semi rural, “Villa Ana”. Allí los primeros a misionar fueron nuestros alumnos “Signos del Amor Infinito”, que junto con hermanas y docentes misionaron 3 veces, llevando su espíritu joven y ayuda material. 

Dos hermanas: Hna. Flora y Marivone durante 3 años solían misionar en Adviento-Navidad y Cuaresma-Pascua hasta concretizar la construcción de una casa para estar permanente. 

El 23 de agosto, tres hermanas son enviadas desde Turdera para estar en medio de los más pobres del barrio Manuel Belgrano, de Villa Ana: Hna. Flora, Ma. Fernanda y Marivone. La capilla del barrio, bajo la protección de la Virgen “Nuestra Señora de Itati”, venerada por todos los pueblos nos recibe con su amor de madre y a través de ella pudimos entrar en todos  los hogares. 

El 11 de septiembre 2011 fuimos recibidas por el Obispo de Reconquista, Mons. Ramón Dus. Una nueva  comunidad: ”AMOR INFINITO” acababa de nacer. Estuvo presente en la celebración nuestra superiora provincial, Hna. Giselda Perin, con sede en Porto Alegre, Brasil; el pueblo de Villa Ana y los religiosos de la Diócesis de Reconquista, que con mucha alegría nos dieron la Bienvenida. 

En agosto del año 2015, padre Armando parte para la casa del Padre. A partir de aquel momento, las hermanas Flora y Adelina asumen toda la coordinación de la pastoral de la Parroquia y los proyectos sociales, entre ellos caritas y el centro de Jubilados. El sacerdote viajaba los fines de semana para celebrar la Eucaristía y celebrar los sacramentos de Bautismo y Casamientos, hasta que en 2017 reciben al sacerdote como párroco. 

Damos gracias al Señor, a las hermanas y todas las personas que con su compromiso y generosidad  hicieron posible esta obra.  

Ochenta años tejiendo historia con hilos sacados del Corazón de Jesús Apóstol del Padre”. Hermanas Palotinas Argentinas