La vida de nuestro  jardín tuvo su comienzo, allá en 1950, cuando entró en nuestra humilde guardería de la calle San José, una niña de apenas 2 años de edad. Más tarde la siguieron muchas otras. En 1970 nuestra guardería paso a ser Jardín de Infantes reconocido, quedando anexado a la Primaria con sección de 4 y 5 años.

Nuestro Jardín

Fue su primera maestra jardinera la señora Edith Zuleta; por largos años trabajó junto a la hermana Ma. José Marín, quien desempeñaba el cargo de preceptora.
Desde entones el Jardín creció y fue necesario crear otras salas.

La vida de los pequeños era nuestra preocupación. Alternaban sus juegos con el cantar de los pájaros bajo aquel frondoso olivo que hoy añora los días felices que cobijó a los pequeños, que alegraban con sus cantos y gritos el soleado parque, que con cariño y amor los cubría con su fresca y suave sombra. Se hacía difícil mantener la disciplina de los pequeños en el patio compartido con los alumnos de la Primaria y del Secundario. El jardín ya contaba con salas de 3, 4 y 5 años. Hermosos grupos, año tras año, ingresaban a la Primaria.

Ya nuestra Supervisora del Jardín, insistía en la  necesidad de un lugar propio para los pequeños, la vida de ellos se veía perturbada por los alumnos mayores. Compartir el patio ya era imposible. En el año 1983, se independiza el Jardín. Comienza  a tener su propia dirección; la primera Directora fue la señora Angélica Maschi, y la Vice Directora, Silvia Molero.

A partir de esa fecha, el Jardín adquirió un lugar relevante dentro de la escuela, y por otro lado muchas mamas solicitaban el Maternal, pues necesitaban trabajar.

Pero ¿qué hacer?, las perspectivas eran imposibles, inútil pensar en un lugar propio en las inmediaciones del colegio. Pedíamos al Señor que nos mostrara el camino para solucionar este problema y buscar un lugar adecuado.

La reforma educativa hizo acelerar la búsqueda.

Edificio Nivel Incial

Fue necesario darle a la EGB (Educación General Básica) más espacio y nuestro jardín se vio ahogado entre tanta gente estudiantil. Cuando una mañana aparecen en venta los lotes donde hoy es nuestro jardín, nos preguntamos: ¿será esto  lo que el Señor quiere? Una luz brilló en el horizonte y así se vio  la posibilidad de llegar a concretarlo.

Nos pusimos en campaña y conocimos pronto al  dueño de la propiedad. El lugar es ideal, frente al colegio, pero ¿cómo adquirirlo? Hablamos con el propietario, el señor Strianese. Dios estaba abriendo una puerta, una esperanza, es un amigo de la escuela.

Una mañana nos encontramos en el despacho con el señor Alfonso Strianese y le propusimos nuestro proyecto y las razones que nos llevaron a esto. Nos escuchó atentamente y luego nos dijo: “Si es para un jardín de las Hermanas, estos lotes serán para este proyecto tan querido para todo el pueblo de Turdera”.

Pero, ¿cómo llevar a cabo el proyecto, la compra del terreno y la construcción?

En reuniones con los padres de los alumnos, presentamos este proyecto, con gran satisfacción todos nos apoyaron y acordamos  con un bono contribución para la construcción del edificio.

Se solicitó permiso al Ministerio y nos fue concedido. También pedimos ayuda a las autoridades provinciales, obtuvimos algunas donaciones de personas amigas y donaciones voluntarias, pero esto no era suficiente, fue necesario un crédito del Banco Supervielle, pagadero en 5 años. En plena construcción del edificio propio, el Jardín cumplió sus Bodas de Plata: 1995

El día 29 de octubre de 2000 fue inaugurado. Año Jubilar, año de gracia del nacimiento de Jesucristo y de los 150 años de la Pascua feliz de San Vicente Palotti.

Aquí sentimos la necesidad de agradecer inmensamente: a Dios, a todos los padres de los alumnos, que con buena voluntad fueron aportando su contribución año tras año y a los docentes. Que Dios les recompense con creces todo lo que hicieron para los más pequeños.

Hoy nuestros pequeños cuentan con un edificio propio, cálido, alegre, acogedor, con mucha luz y aire para el desarrollo de sus actividades.

El Jardín cuenta con Maternal e Inicial con un total de 265 niños repartidos en ambos turnos y una planta funcional de 25 docentes.

El edificio habla de colaboración, de generosidad, solidaridad, fraternidad y amor de una comunidad que asumió la tarea de educar en los valores. Dios bendice y santifica el sacrifico de todos, hecho con y por amor. El jardín es patrimonio de la Congregación, pero cada rincón, cada sala habla de los padres, es una obra hecha con sacrifico de  todos. En el edificio hay un centro que converge y une a nuestros chiquitos que es la Capilla. En ella está nuestra mamá María, esperando a sus hijitos, para que la visiten y expresen sus necesidades y recen agradeciendo a Dios por todos los que hicieron posibles la obra y bendiga a todos los que pasaron y pasan por ella.