Se pensó el Café Filosófico como un espacio de reflexión y diálogo para trabajar los temas que corresponden al saber filosófico, tales como: la libertad, el amor, la verdad, la muerte, el tiempo y discurrir sobre los mismos con otros recursos. No fueron clases expositivas, sino que los grupos que participaban eran invitados a debatir e involucrarse con los temas.